Un pequeño espacio en forma de blog para comentar canciones, discos, películas, viajes, experiencias y cualquier cosa relacionada con mi vida cotidiana.
Hoy empezamos la sesión con un tema que por desgracia, no he empezado a apreciar debidamente hasta hace relativamente poco... sólo unos años. De haber madurado musicalmente antes, hubiera tenido mayor capacidad para apreciar los matices que llenan la canción de elegancia y pureza.
Es una canción que sin duda todos conoceréis cuando comencéis a escucharla. Es muy probable que la llevéis dentro de vuestra memoria desde hace mas o menos unos 10 o 15 años... como a mí me pasa. Se trata del tema principal de la serie Twin Peaks, y la firma (como el resto de la banda sonora) el italiano Angelo Badalamenti.
Un tema con una marcada presencia del piano y los sintetizadores (empleados magistralmente con anterioridad en otras bandas sonoras de cine y televisión), y un bajo eléctrico llevando la melodía principal sobre el colchón harmónico proporcionado por una majestuosa orquesta a la que sólo le faltan unos timbales en el clímax de cada parte para llegar a sacar lágrimas de los ojos de cualquiera por su belleza y simplicidad tan bien combinadas.
La banda sonora en su totalidad es una interesante obra que sirve aún hoy día para mucha gente como incursión en este apasionante mundo que es el de la world music.
Maggie Reilly nació en Glasgow (Escocia) en el año 1956, y desde muy temprana edad, y debido a la profesión que desempeñaba su padre, Danny (era cantante), al que a menudo Maggie acompañaba a las actuaciones y se quedaba prendada al oirle cantar, no es de extrañar que ella fuera montando sus cábalas e ilusiones sobre una posible carrera musical propia, algo que no sorprendió en absoluto a su padre, que se lo veía venir. Aprovechó al máximo las oportunidades que tuvo a la hora de demostrar su valía como vocalista, en diversas actuaciones de Navidad en la escuela, mientras que en sus ratos libres, escuchaba los discos de sus ídolos y soñaba con emular a gente de la talla de Frank Sinatra, Bing Crosby o Ella Fitzgerald. Sin duda, la pequeña Maggie tenía claro su estilo favorito.
Todos esos esfuerzos acabaron dando su fruto, y después de muchos intentos, y contando con tan sólo 14 años, consiguió grabar un primer single llamado Imagine me en los estudios Marble Arch (pertenecientes a la compañía Pye Records) de Londres, en 1970, pero como no le satisfizo el resultado, y éste era demasiado independiente para los tiempos que corrían, ella misma decidió no promocionarlo.
Tras la experiencia fallida, regresó a Glasgow y conoció a Stuart MacKillop, un teclista que le pidió que se uniera a la banda que estaba formando, llamada Joe Cool, que poco después se cambió el nombre a Cado Belle, coincidiendo con la llegada a sus filas de Alan Darby, Gavin Hodgson, Davy Roy y Collin Truly. El primer trabajo (con título homónimo) llegó en otoño del año 1976, y en 1977 fue editado un EP, que precedió a la pequeña gira que darían durante 1978, y ese mismo año no tardaron mucho en disolverse. Stuart comenzó a trabajar con el grupo sueco ABBA, y Maggie consiguió encargos de vocalista de estudio, trabajando con gente como Riotous Assembly, Kokomo, Hamish Stewart y el respetado duo de jazz que formaban Jimmy Mullen y Dick Morrisey, hizo una gira europea con la banda Poco e incluso se unió temporalmente a una banda que de aquella era aún relativamente desconocida: U2. Con ellos permaneció durante una estancia de seis meses en Irlanda.
Cuando Maggie estaba a punto de perder la esperanza de darse a conocer en el mundo de la música, la suerte llamó a su puerta de la forma más insospechada. Su novio de aquel entonces, Chrys Lindop, trabajaba para Mike Oldfield como técnico de sonido en sus conciertos, y como Maggie le acompañaba con asiduidad, Mike la escuchó cantar y le pidió que se uniera a la cantante que ya tenía (Wendy Roberts) para ser la segunda vocalista de la formación, puesto que al día siguiente comenzaba una gira por Europa, y quería contar con ella. Aceptó, aunque no sin una pequeña duda, puesto que no estaba del todo seguro de poder colaborar con Mike por diferencias de acepción del estilo que éste tenía y tuvo que ser su viejo amigo Stuart McKillop quien le convenciera para tomar parte en ello. La prueba quedó saldada con éxito, por lo que en 1980, colaboró en la grabación del disco QE2, poniendo voz a temas como Celt o Sheba.
En 1982 grabó las voces del disco Five Miles Out, y tras una pequeña gira europea para promocionar el mismo, se embarcó en una relación de buena amistad con Oldfield. A tal punto llegó esa amistad, que durante las jornadas de grabación de Crises, en 1983, Maggie y su novio vivían en un apartamento bajo el estudio que Mike tenía en su mansión de Denham, y siempre estaban a disposición de los requerimientos laborales que él les pedía, puesto que a cambio de éso, no les cobraba alquiler. El éxito internacional Moonlight shadow llegó al número cuatro de las listas británicas y con el tiempo se ha convertido en un auténtico himno. Una vez Crises fue finalizado, Maggie y su novio se trasladaron a una romántica mansión de más de 400 años de antigüedad en Hertfordshire, sin embargo no tuvieron demasiado tiempo para disfrutar de la casa. Maggie tuvo que ir a Suiza, donde Oldfield había comprado un nuevo estudio para iniciar la grabación de su álbum Discovery. Grabaron lo que iba a ser otro gran éxito, To France, y a continuación permanecieron varios meses de gira, durante la cual, y debido a la presión y el stress sufridos, tuvo que mantenerse un tiempo libre de tarea para poder recuperarse. Mientras aún estaba convaleciente, aprovecho para cumplir con tareas atrasadas y contrajo matrimonio con Chrys, su novio de siempre, grabó lo que fue su debut como solista (un single versionando el As tears go by de Marianne Faithfull, en colaboración con Gus Dungeon) y en 1985 vino al mundo su hijo Fionnbharr.
Los siguientes años fueron mucho más relajados, y solamente se le vió en un concierto benéfico junto a Mike Oldfield y Simon Phillips, interpretando una versión acústica de Moonlight shadow. Más tarde, en 1989, hizo la que fue su última colaboración con Mike, en el álbum Earth moving, cantando Blue night, un tema que fue escrito por Mike especialmente para ella. Con esa grabación, daba por finalizado su larga andadura con Mike Oldfield, que duró practicamente una década, y en la que tuvo momentos buenos y malos, de euforia y de ira, de éxito y de depresión.
No obstante, en la década de los 80, no sólo centró su potencial en Mike Oldfield, sinó que colaboró con muchísimos artistas tanto en estudio como en directo, aumentando así su curriculum musical hasta recaudar varias decenas de artistas.
Tras su aventura musical con Mike, Maggie compaginó sus tareas como madre con una amplia colaboración con muchos artistas, algunos estrellas del momento, y otros ya considerados como leyendas, apareciendo en conciertos y recitales de gente de la talla de George Harrison, Jack Bruce, Pink Floyd, Sisters Of Mercy, Smokie o Rick Fenn (que ya conocía de su primera etapa con Mike Oldfield), además de colaborar con alguna que otra banda sonora. Poco antes de que su estapa con Oldfield llegara a su fin, conoció a Kurtis Briggs, quien le introdujo en lo que se prometía una sensacional producción con Harold Faltermeyer, Joe Cocker, Brian May y Mike MacDonald, que al final no llegó muy lejos. Ahí conoció a Jürgen Thurnau, cabeza visible de Mambo Music Publishing y a Stefan Zauner, cantante del grupo alemán Muchner Freiheit con quienes colaboró al servicio del brillante productor Armand Volker para afianzar las bases, distribuir y grabar lo que sería su primer disco en solitario: Echoes. El disco fue grabado en los estudios Pilot de Munich con los mejores músicos de estudio alemanes (Curt Cress, Günther Gebaur, Alex Grunwald, etc.). Maggie Reilly consiguió una especial armonía de trabajo con Stefan Zauner, quien le escribió dos canciones para el diso (I'm sorry y You'll never lose). Con la salida a la venta del disco, alcanzó un debut redondo con temas que arrasaron en las listas de medio continente como Everytime we touch, Echoes, I know that I need you, Tears in the rain y I'm sorry).
Su siguiente trabajo, Midnight sun (1993), con temas como Every single heartbeat y Follow the midnight sun, también es alabado por la crítica europea, al igual que sus sencillos arrasaron en las listas. En otoño del año 1994, Maggie se embarcó en una gira con Juliane Werding y Viktor Laszlo, y sus conciertos en más de veinte ciudades por toda Alemania fueron un completo éxito. En el mes de Noviembre de 1995, Maggie se desplazó hasta Helsinki (Finlandia) para grabar algunas voces para su siguiente disco (Elena, 1996) con el conocido grupo Värttina. Ese disco para Maggie resultó especial, porque significó la reunión con algunos miembros de Cado Belle, su primera banda, para muchos de los temas. Como los álbumes anteriores, tuvo un gran éxito en el continente europeo. En 1996, remezcló singles que habían tenido mucho éxito (To France, Listen to your heart y Walk on by) y los incluyó en un álbum al que tituló All the Mixes.
Ya en el verano de 1999, y tras haber editado un recopilatorio (There and back again, con lo más destacado de su carrera y las mejores canciones que hizo junto a Mike Oldfield), se tomó todo ese verano para salir de gira, con el objetivo de promocionarlo, y realizó una gira bastante extensa, pero ya con menor acogida que sus trabajos y tours anteriores, debido al parón que se había tomado y que en ese momento había miles de bandas más del estilo dando a conocer sus trabajos. Durante ese tiempo, aprovechó para escribir algunos de los temas que incluiría más tarde en Starcrossed (2000), un disco con tendencias electrónicas y que llevó consigo un menor bagaje comercial.
En el año 2002, Maggie editó el que hasta ahora es su más reciente disco, titulado Save it for a rainy day. Se trata de un disco de versiones con un grandioso sonido y muy buenos arreglos. Incluye canciones como Angel of the morning o Goin' back, que en la voz de Maggie quedan especialmente grandilocuentes. Aunque sólo fue editado en el norte de Europa, alcanzó las cotas de éxitos a las que ella estaba acostumbrada. Ese mismo año se unió al proyecto de Lesliëm, grabando la voz de tres temas para el disco Times, del cual, en un primer momento, se anunció una gira, pero por diversas dificultades que surgieron, no llegó a hacerse realidad. Tras el ánimo por las buenas ventas de Save it for a rainy day, se dice que Maggie se ha interesado por publicarlo en otros países europeos.
Empiezo este mensaje pidiendo disculpas debido a mi reiteración en los enlaces y comentarios sobre ciertos grupos, pero sinceramente, me encuentro en una etapa en la que Pet Shop Boys son muy significativos para mí a nivel musical, y las ganas de verlos en directo (cada vez queda menos) aumentan, por lo que tengo que "desahogarme" (que poco adecuada es esa palabra para este caso) compartiendo más y más cosas sobre ellos con vosotros y con cualquiera que pase por este pequeño blog.
Cuando en 2002, editaron su álbum titulado Release, la primera escucha me dejó un tanto extrañado, pues no era como esperaba, sinó que me recordó al estilo del Behaviour (1990) en el tratamiento de algunas canciones (con arreglos muy sencillos y aspecto desaliñado aunque no descuidado). Pero hubo una canción que al momento de empezar a escucharla ya me llamó gratamente la atención y al acabar me terminó de embelesar. Se llama London, y por mucho que os hable de los aspectos técnicos de la canción y de lo que la simplicidad ayuda a crear el ambiente del tema, sé que no vais a entender lo que me transmite, así que os recomiendo que le echéis un vistazo a la letra mientras véis el videoclip que aquí os enlazo.
Realmente no hay mucho más que decir salvo que cada día espero con más ansia esa gira mundial que (se presume) comenzará en el mes de Septiembre. Tengo muy claro que si vuelven por España (o el norte de Portugal), no me lo pensaré dos veces e iré a verlos... aunque de momento los veré antes el mes que viene... Espero de verdad que incluyan London en su temario de conciertos...
Hay verdaderos genios de la música que a edades tempranas desarrollan un talento innato para componer temas propios de gran calidad o para interpretar temas ajenos con una maestría y un toque característico que les define, cosa que por desgracia, en los últimos años, ha ido bastante a pique por la actitud de las compañías discográficas de vender unicamente un producto para adolescentes. Precisamente, el artista cuyo vídeo enlazo no tuvo mucha suerte en su juventud y llegó al estrellato de manera fortuíta, mediante una pequeña y recién creada discográfica que le proporcionó la oportunidad de hacer nacer su idea.
Aún siendo un veinteañero, Mike Oldfield siempre se caracterizó por la innovación y su particular concepción de la música, tocando él mismo todos (o casi todos) los instrumentos que sonaban (y suenan) en sus temas; arriesgó y apostó por un single sorpresa casi a finales de los 70 en el que re-interpretaba una obra clásica del compositor italiano Rossini: la archiconocidísima William Tell overture. Pero lo hizo a su manera, muy influenciado por sus raíces irlandesas pero sin dejar de lado esa enorme versatilidad y (como no) su instrumento estrella: la guitarra. El resultado fue sorprendente y la crítica le llenó de alabanzas, cosa que en parte le empujó a embarcarse en una populosa y multitudinaria gira un par de años después.
Aunque el videoclip se nos antoja anticuado, hay que destacar su originalidad (los clones de Mike tocando cada uno un instrumento diferente), los detalles simpáticos (fijáos en lo que lleva colgado del cuello), y la sensación de directo que da el que se le vea perfectamente tocar las notas en cada instrumento.
Si Rossini levantase la cabeza, a lo mejor se sorprendía gratamente...
Siguiendo con los temas en los que la fusión es la notable protagonista, me gustaría comentar una canción que realmente me llamó la atención debido al tipo de fusión de estilos que contiene. ¿Alguna vez os habíais dado cuenta de que el canto gregoriano y el canto coral son perfectamente adaptables a casi cualquier estilo existente?. Yo siempre había tenido curiosidad por encontrar algo que me diera pie a efectuar la prueba, y cuanod me encontré con este proyecto, esbocé una pícara sonrisa, por la consecución del objetivo en un tiempo realmente menor al esperado.
El proyecto Era (bajo las riendas de su artífice y verdadero impulsor y creyente Eric Levi, un conocido guitarrista y compositor de origen francés), cuenta con un elenco de artistas envidiable, entre los que destaca la presencia del English Chamber Choir y otros músicos que se encargan del resto de instrumentos. El tema cuyo vídeo enlazo se llama Ameno, y está considerado como el más conocido de Era. Una agradable fusión de canto gregoriano y coral con rock y toques disco que cautiva desde la primera escucha a todo aquel que se atreve a adentrarse en él.
Visualmente, cabe destacar el ambiente medieval con carácter religioso y caballeresco que desprende el videoclip, con unos elementos como son la naturaleza y la magia como icono que, particularmente, me recuerdan a algunos vídeos de otros artistas, pero que aquí van perfectamente enfocados y adecuados al grupo del que viene.
En algunas ocasiones, la mejor manera de definir un tema instrumental es diciendo lo que te evoca el tema... dejándote llevar por los sentimientos, por la melodía, transmitiendo lo que te transmite a tí la propia canción, y me voy a tomar la libertad de hacerlo rescatando un texto de un blog ya difunto que en su día tuve.
Para mí, esta es la mejor definición que puedo dar de The hero, de Mike Oldfield:
Quisiera tener el poder de chasquear los dedos y aparecer como por arte de magia en el lugar que yo eligiera... y ése, sin duda, sería Irlanda... con sus verdes prados, sus acantilados, sus islas e islotes, sus historias legendarias de guerreros desafiantes ante el ejército inglés, sus caminos de tierra ocultos entre bosques que confinan la belleza y la sabiduría de los druídas de la antigüedad.
Sería algo inconmensurable poder contemplar todos esos paisajes que tanto tiempo llevo deseando recorrer en solitario, con una mochila y los víveres justos para sobrevivir... vivir sin un sólo bien material, compartir música y melodías con los ancianos que abarrotan los quicios de las puertas de las antiguas pero no vetustas casas de piedra, disfrutar de las comidas preparadas al estilo de allí, beber Guinness hasta reventar (aunque no me guste)... Llegar a Dublín durante el desfile del día de Saint Patrick, tras haber paseado por la arena de Silver Strand, haber recorrido la orilla de Erin y haberme bañado en el río Lagan... Observar el río Liffey desde el puente O'Happeny, conocer en persona las leyendas de las islas de Mann y Aran, visitar los acantilados de Moher y la Calzada de los Gigantes...
Y como último sueño... verme en medio de una banda de gaitas durante su triunfal actuación en el Castillo de Dublín, mientras tocan su repertorio tradicional... Qué bonito sería poder hacerlo así, sólo con un breve chasquido, ¿verdad?. Aunque el viaje sea costoso, y la estancia más aún, siempre podré hacerlo mientras escuche (y/o toque en directo) ésta canción.
Espero que os guste, y espero también haber sabido transmitir lo que yo siento con esta canción.
Dentro del abanico de artistas femeninas más influyentes de los últimos 20 años, destaca en cualquier lista la camaleónica, transgresora y polémica Madonna, figura sin duda alguna representativa del pop comercial en casi todo el mundo.
Uno de los temas más polémicos de esta polifacética artista (cine, música, etc...) data de mediados de la década de los 90, cuando sorprendió al público con una canción de amor de lo más inusual en la época (y aún ahora sigue marcando una pauta), que hace poco volvió a ser conocida por una acusación de plagio que tuvo éxito, y hubo que ceder parte de los royalties del tema (que vendió un gran número de copias tanto en single como en otros formatos). Se llama Frozen y musicalmente es uno de los temas más completos del trabajo "reciente" de Madonna. Desde unos arreglos de cuerda estremecedores hasta percusiones tribales y algunos beats programados, todo esto con multitud de samples de todo tipo de sonidos y la novedosa inclusión de vibráfonos consigue un resultado más que imponente como carta de presentación del disco Ray of light, donde fue publicado este tema.
Visualmente, el vídeo es tremendamente interesante, puesto que ahonda en las cuestiones vitales de la humanidad (la vida y la muerte) con una sutileza impactante. Una oscura Madonna vestida de luto en un paisaje árido y desértico que tan pronto se transforma de pronto en una bandada de cuervos, como se multiplica o se funde con el suelo. Una maravilla y una delicia para los sentidos.
Como siempre suelo decir, en la fusión de estilos se encuentra la riqueza y la diversidad de la música de nuestra era, y deberíamos abrir nuestros oídos a músicas que habitualmente no escuchamos, por el motivo que sea. Ampliando los horizontes artísticos, podremos conseguir un verdadero modo de comprender la música de forma global, y así alcanzar un conocimiento mayor del campo musical.
Un proyecto bastante interesante fue el que a mediados de los 90 sacudió las listas de la world music e incluso hizo una loable incursión en las listas más comerciales que le dio fama alrededor de casi todo el mundo. Oliver Shanti se junto con una tribu de indios americanos, y con los cantos de dicha tribu y una producción minimalista pero abierta al mercado. A dicha colaboración le llamaron Sacred spirits, y en ella había desde cantos de celebración hasta cantos funerarios y alabanzas a los dioses para mejorar las condiciones de vida.
El tema que aquí comparto con vosotros es uno de los más representativos del álbum, a la vez que fue elegido como single para su promoción en el mercado mundial. Se llama Yeha-Noha y es un canto tranquilo con una voz principal muy característica con matices nasales que la hacen inconfundible y la identifican con el típico canto de los indios americanos. Los arreglos de cuerda secuenciados y las percusiones programadas proporcionan un colchón harmónico y sonoro más que adecuado para una melodía sencilla y que transmite bienestar al que la escucha.
Hay poco que decir sobre mí. Me encanta la buena música, el cine de serie-b y terror (aunque no desecho otros géneros), la lectura (sobre todo de fantasía épica y la ambientada en la Tierra Media), viajar, conocer nuevas culturas y costumbres, y fundamentalmente, todo lo que tenga que ver con el arte en cualquiera de sus facetas.